Para que una marca tenga éxito, es muy importante cuidar la imagen tanto física como digital. Las personas como clientes o posibles clientes, percibimos de manera inconsciente multitud de aspectos, de los cuales el principal entra por la vista.

La importancia de transmitir un mensaje y conectar con un usuario o potencial cliente es determinante para convertirlo en cliente por primera vez. Una imagen descuidada o incoherente resta posibilidades de forma instantánea, con lo que ni siquiera atraería una primera experiencia.

De la mano de nuestra diseñadora y asesora empresarial Mónica Porto, te traemos las 4 claves que consideramos más importantes para que la imagen de tu marca capte de forma exitosa la atención de tus clientes.

  1. Tu imagen debe de ser coherente con tus objetivos

Es importante tener en cuenta que la imagen de marca o de empresa, y la de un producto o un servicio no necesariamente tiene que ser la misma.

Generar una imagen de marca y/o de producto que sea coherente con los valores y objetivos que queremos transmitir es esencial.

Por ejemplo, vender productos ecológicos, orgánicos y 100% respetuosos con el medio ambiente y emplear empaquetados de plástico restaría coherencia a la imagen.

  1. Tu imagen debe transmitir claridad

El cerebro humano está programado para optimizar al máximo sus recursos. Hoy en día estamos sometidos a multitud de estímulos externos que debe de procesar. Por tanto, generar una imagen de marca clara, muy sencilla y directa, permitirá llegar a tu cliente de forma más fácil y por tanto más efectiva.

Por ejemplo utilizar logos sencillos, sin muchos decoros o colores amplía la posibilidad de reconocer la marca tanto de cerca como de lejos. Si conseguimos además, que sean coherentes con la idea de negocio, permite establecer un nexo de conexión entre idea y marca con posibilidades de éxito multiplicadas.  

  1. Tu imagen debe de tener una estética coordinada de toda tu identidad

A menudo se detecta esta incoherencia en los negocios que llevan mucho tiempo abiertos.

Los negocios son como las personas, están vivos y tienen una personalidad propia que va evolucionando con el tiempo. Es importante actualizar la imagen a esa evolución para evitar que la estética se vea afectada.

Además, prestar atención a los detalles, permiten marcar la diferencia respecto de la competencia y hacen que el cliente sienta confianza y se sienta cuidado.

  1. Tu imagen debe reflejar una experiencia de cliente

Es quizás la más complicada de definir si no conoces bien a tu público objetivo. Evocar emociones y sentimientos en un cliente hace que conecte de forma automática con la marca, haciéndola especial respecto de la competencia.

Es importante además de conocer al tipo de cliente al que te diriges, que alinees de forma original este aspecto con la visión y valores de tu marca, para generar esa coherencia de la que hablábamos en el primer punto.

Si quieres profundizar más en cómo impulsar tu negocio, en este artículo te mostramos cómo auditar tu marca desde cero.

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