Una renovación de identidad corporativa y de marca, si tienes un local físico, debe de ir acompañada de una transformación estética del mismo, para transmitirle al cliente coherencia.

Cuando hablamos de coherencia, queremos decir que todas las áreas de tu negocio apunten en la misma dirección y hacia el mismo objetivo. Cuando dices una cosa, pero tu imagen o cualquier otro aspecto de tu negocio, dice la contraria, pierdes fuerza y credibilidad, y eso el cliente, lo nota.

 

TU CLIENTE LO QUE MÁS RECUERDA ES LA EXPERIENCIA VIVIDA

Para los negocios que poseen un local físico, renovar la estética haciendo que todo alrededor esté alineado con la imagen de marca, hace que la percepción y satisfacción del cliente mejore exponencialmente.

Un gran producto expuesto en un local o escaparate que no resalte sus fortalezas y beneficios, produce en el cliente final una reducción de su valoración del producto y su percepción e interés baja exponencialmente.

Sin embargo el mismo producto con una estética acorde, que ensalce todo su potencial, revaloriza la percepción de su valor, aumentando de forma automática la satisfacción y recomendación por parte del consumidor.

Al final un cliente valora por encima de todo la experiencia vivida, y el mayor anclaje que hace de esta experiencia, está en sus emociones. Provocar en él las emociones adecuadas a través de sus sensaciones y percepciones, es mejorar su experiencia y aumentar su confianza en ti. Y una gran parte de la información que procesa es a través de la imagen.

TRANSFORMAR LA ESTÉTICA DE TU LOCAL ES UNA GRAN INVERSIÓN: FALSO

Nos encontramos con clientes, sobre todo en el sector gastronómico, que han renovado recientemente su local y que nos cuentan la enorme obra que han realizado para transformarlo estéticamente, asesorados por un buen arquitecto. Y mientras nos cuentan, orgullosos, la inversión y los cambios “de lujo” que han realizado, nosotros observamos cómo han tirado muchos euros a la papelera. 

Es cierto que un arquitecto es un profesional en su sector, pero no siempre tiene por qué tener una visión de diseño de un negocio alineada con la imagen del mismo. Pueden ser locales bonitos, pero no van alineados con la imagen, el objetivo y la situación actual del negocio.

Es por ello que a menudo observamos que con la distribución anterior a esa reforma, con un buen diseño y decoración, cambiando colores y unos detalles más, hubiesen ahorrado mucho dinero, transformando de arriba abajo su imagen sin necesidad de obra.

Cómo colocar o distribuir los muebles, qué colores, formas y texturas utilizar son todo un arte que resulta de la confluencia de muchos factores. No es lo mismo un local de noche, que un restaurante, que una panadería. Tampoco lo es si está situado al norte o al sur de un país. Así como tampoco lo es su iluminación, su amplitud y su objetivo final.

En resumen, una renovación estética de tu local físico no necesariamente requiere tirar todo y volverlo a levantar, ni una inversión de miles y miles de euros. El secreto está en que todo tenga un sentido y esté orientado a mejorar la experiencia del cliente, en muchas ocasiones sin una gran inversión.

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